México: corona sin campeón

La final de la Copa Oro fue justamente ganada por México, pero el campeonato obtenido deja mal sabor de boca.

Vivimos un país donde el fútbol significa tantas cosas, que es casi inseparable del proyecto de nación en su conjunto. Esto produce un efecto curioso: volverse contra un equipo de futbolistas se convierte en una afrenta inaceptable contra la mexicanidad misma. Por eso se promocionó el hashtag #DeQueLadoEstás como un cierre de filas que obligó a asumir postura ante lo nuestro. La patria reclama hijos, no simpatizantes.

Emparejar la unidad nacional con el espíritu futbolero ha tornado incómodo el triunfo, pues fue dar el paso de ser víctimas a victimarios. Nos vimos obligados a ir de la sempiterna victoria moral a un pragmatismo sin el heroísmo trágico al que nos hemos acostumbrado. Se resintió el doblez de mandar a crucificar la figura del árbitro en el mundial para luego besar su frente en un insípido torneo doméstico.

Pero el #NoEraPenal de Robben tiene una diferencia crucial con el #NoEraPenal de Panamá. El primero es un error arbitral por un fingimiento del jugador holandés, que derivó en ese maldito 2-1 que el tricolor lleva como estigma desde hace ya varios mundiales. La segunda polémica dejó a su paso la huella del favoritismo arbitral que huele a corrupción. Los jugadores panameños estuvieron a punto de abandonar la cancha luego de la absurda sanción de la pena máxima, y tras perder, terminaron sacando su frustración con una manta desplegada en el vestidor, en donde acusaron a los dirigentes de CONCACAF de ser ladrones y corruptos. La respuesta fue una sanción de 15 mil dólares, es decir, una pena económica. Y es que tampoco hay en CONCACAF una autoridad que pudiera apelar a la condena moral por la indisciplina y e irreverencia del representativo panameño.

Al término de la Copa Oro, muchos aficionados mexicanos sufren hoy la melancolía de una pasión estropeada. Se sienten descolocados en su devoción. Otros, quienes reclamaron la lealtad incondicional, acumulan la victoria del deber cumplido. Su fidelidad ha sido laureada. Al final, lo que la historia de este deporte nos ha enseñado es que luego de las controversias arbitrales, sólo el fútbol puede salvar la reputación del fútbol.

México ganó la final a Jamaica legítimamente. Sin embargo… ¿Qué es la justicia actual cimentada en una injusticia previa? Es eso: una gloria sin encanto. Habrá que acostumbrarse, o perder en el intento.

@CesarAlanRuiz

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